domingo, 9 de abril de 2017

laudato si- fin del pensamiento moderno y progresismo acritico

Con laudato si, Francisco plantea la cuestión ambiental pero en inmediata relación con la desigualdad y la “moral social”. Luego de recordarnos que somos parte de la tierra y que esta es nuestra casa común, realiza en la introducción un rápido recordatorio de toda la llamada “Doctrina Social” o “Enseñanza Social” desarrollada durante toda la extensión del siglo pasado.

Clausura de esta manera la creencia de la modernidad y cierta visión del progresismo de que con el solo imperio de la ciencia y la técnica, el hombre llegaría a satisfacer todas sus necesidades. Lo mismo que esa instalada percepción de que todo lo nuevo es bueno, que hay que progresar hacia adelante en la historia, como si indefectiblemente las cosas nuevas fuesen mejores.
Pero si de alguna manera perduraban sospechas de que el conservadurismo mundial y especialmente algunos sectores (Al Gore) que promueven visiones contrapuestas de las necesidades de los países pobres y el cuidado de los bienes naturales para el uso futuro de los países ricos. Francisco se aleja inmediatamente de esa mirada, denunciando justamente al capitalismo concentrado, al afán de lucro que no tiene moral ni nación, de haber ocasionado ambas cosas. Tanto la brutal desigualdad que condena a millones de niños al hambre literal y a la pobreza, mientras otros gozan de inimaginables riquezas y poder concentrando el 80% de los recursos económicos y financieros en manos de menos del 1% de la población mundial, como la crisi ambiental que nos pone al borde de la desaparición.

En la misma introducción Francisco nos dice:
“... Nuestra casa común es también como una hermana, con la cual compartimos la existencia”...”esta hermana clama por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso… hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla…”
y nos recuerda las palabras de Pablo VI :
“... Los progresos científicos más extraordinarios… el crecimiento económico más prodigioso, si no van acompañados por un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre…”
Por último nos ofrece en esta introducción “...un modelo bello que pueda motivarnos…” hablando de Francisco. Y es que la dimensión y la profundidad del tema puede inmovilizarnos, dejarnos perplejos ante la complejidad de los intereses a modificar y sumirnos en un sentimiento de que no podemos hacer nada. quedarnos en la impotencia.
Es lo último que quiere generar la encíclica. por eso nos propone un modelo que desde lo personal y comunitario logre el diálogo y la construcción de una cultura global que asuma el llamado de esta a “proteger nuestra casa común”...”unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral…”
Francisco  dice “Amaba y era amado por su alegria...era un místico y un peregrino que vivía con simplicidad… En el se advierte hasta que punto son inseparables la preocupación por la naturaleza, la justicia con los pobres el compromiso con la sociedad y la paz interior…”
Maravillosa propuesta, aconsejo a quienes les interesa la interioridad humana, la ecología humana y la justicia social, aprovechar esta semana Santa en la que tendremos menos oportunidades de hacer turismo, para leer con detenimiento y sin prejuicios esta propuesta que creo que será libro de cabecera para muchos en este complicado inicio de milenio.
paz, bien y justicia social…

JFM
Juan Fernando Marcópulos 


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