miércoles, 26 de septiembre de 2018

Mensaje a la Convencion Nacional del PDC

Mensaje a la Convención Nacional del PDC
Córdoba, 29 de septiembre de 2018

Hermanos,
Amigos y compañeros:
Somos compañeros aquellos que compartimos el pan.
Pero no solo el pan que llena la panza, sino el pan de los bienes más elevados.
En un mundo desesperado por acaparar y adueñarse de los recursos, en aras de saciar su deseo de meros placeres sensuales, nosotros estamos aquí deseosos de conseguir para nosotros y nuestros hermanos mucho más que placeres estéticos, ansiamos compartir el pan del deber cumplido.
Del deber hacer. Codiciamos gozar juntos del placer ético, del placer moral… de hacer lo que se debe.
Más que los modelos económicos o las propuestas socio- políticas, compartimos una “comunidad de ideales”.

Pero también debemos ocuparnos de que “el pan llegue a todos”.
El pan que es alimento, para la supervivencia y el desarrollo de las comunidades más postergadas.
El pan de la educación, de la salud, del acceso a la justicia.
Del acceso a los bienes culturales. Llámese “sinfónica”, cine, radio o futbol.
Esto nos une. Compartimos el hambre!
Compartimos la necesidad de pan.

Porque entendemos al hombre como ser creado por amor y porque creemos que es el amor, quien debe ordenar nuestra convivencia.

Esos son los fundamentos de nuestra precaria unidad.

Un partido sin debate de ideas es un partido muerto.
Y nuestras convenciones apenas si se plantean para sostener una personería jurídica de una confederación de egos y me incluyo.
Una convención que hace ya unos años solo sirve para sostener la formalidad, habla de un partido que es incapaz de conectarse con sus fuentes más profundas.
De personajes más que personas, incapaces de salir de su propia concepción del “deber ser”, para dar un debate profundo de cara a una sociedad en permanente cambio.
No es culpa solo de la conducción,  todos estamos tratando de “conducir la cosa” más o menos con mayor o menor pragmatismo mientras observamos y participamos de la muerte del espacio.

No es la primera vez que nos pasa, pero en un contexto de retracción de la participación activa, en el marco del avance de un fujimorismo electoral, donde las organizaciones y los debates pasan a un lugar secundario, donde las personalidades son más significativas que los partidos, NO ES FACIL  AFILIAR.  Menos aún concitar la participación activa sin tener poder para repartir.

Nuestra propuesta de cara a la sociedad no existe.
No nos ven ni nuestros propios afiliados.
Nuestra crisis se volvió decadencia y los que ayer pensaban que tener un Diputado Nacional o un referente fuerte, nos salvaría del olvido, hoy vemos como se defiende nuestro respetable y admirable Juan Brugge, en medio de una nueva embestida del Neocolonialismo económico y cultural del Capitalismo financiero,  con sus mas y sus menos.
Somos responsables, aunque queramos mirar para otro lado de haber puesto a nivel nacional nuestros votos en ese carro.

UNA fue aliado de la gran avenida del medio, que aunque en realidad sea desfiladero, apoyó y fue funcional a la instalación del gobierno de los CEOs y de sus políticas económicas.

Las causas de Mauricio Macri eran anteriores a su candidatura.
En nombre de la ética y la lucha contra la corrupción, destrozamos a un gobierno popular y entronizamos a los coimeros para que usufructúen del estado sin pagar las coimas.

y ellos lo hicieron.
Pero esto todo es anécdota, si no fuese porque desnuda dos incapacidades de nuestro partido.
la incapacidad para encontrar nuestro propio lugar en la dinámica política nacional.
la dificultad para ver los cambios de un mundo en ebullición, debido a nuestra cómoda actitud de dirigir los destinos de los demás (o pretenderlo) desde la política académica o desde sillones cómodos de las cátedras, los bancos o las oficinas del ámbito legislativo.
la democracia nos obliga a pensar, pero además a  trabajar por los intereses genuinos de personas concretas que hoy ven peligrar la subsistencia, la forma de vida, la convivencia.

Nuestro partido no puede seguir siendo un grupo de pensadores y burócratas a la espera de que el PJ caiga y nos descubran.
Necesitamos insertarnos con identidad propia en el concierto de los partidos, organizaciones y movimientos de “inspiración cristiana”. Con clara identidad popular, articulando con Movimientos Sociales y organizaciones que estén “más cerca” de las necesidades concretas y del territorio.

Este mundo que Francisco describe como un gran imperio del Dios Lucro, con el peligro de una Cultura Globalizante y yo diría cosmopólitizante, que intenta homogenizar los valores de nuestras comunidades nacionales y locales bajo el manto del ateísmo pro mercado.
Es urgente, tirar puentes, construir avenidas, abrir el partido a las nuevas experiencias de participación política.
Nos equivocamos al apostar a la vía del medio.
Nos equivocamos al  leer los verdaderos desafíos de la politica nacional
Nos equivocamos en creer los cantos de sirena que denunciaban a la “inflación” como problema y no como consecuencia, los que decían querer desterrar la “corrupción” cuando en verdad querían eliminar a los que les ponían reglas de juego desde el estado,  para desarrollar más ampliamente su propio sistemas de apropiación de la riqueza. Los que querían pelear contra la inseguridad y en realidad solo querían desbaratar nuestra defensa para convertirla en aparato de represión y control social.
Todo eso ya era visible en las dos anteriores campañas y nosotros fuimos aliados. Incluso en algunas provincias fuimos en la misma boleta.
Denunciamos el “populismo” en consonancia con los colonialistas europeos, pero entregamos a nuestros hermanos, los intereses nacionales y la soberanía popular a los perros del capitalismo financiero. A los cínicos del libremercadismo y la meritocracia. Tan alejados de la visión cristiana del hombre, solidaria y colaborativa.

Nosotros, los cristianos.
Necesitamos refundar el partido.
Los convencionales nacionales y la Junta Nacional que hoy guían nuestro partido fueron fruto de ese error de diagnostico. Las autoridades actuales responden a esas expectativas que hoy no pueden sostenerse.
Necesitamos poner al partido en un estado asambleario, de debate permananente.
Necesitamos apertura máxima a “todas las experiencias” del compromiso cristiano. Todas las tradiciones del pensamiento que desde alguna perspectiva humanista, trascendente y  popular hayan pensado el bien común y hayan hecho alguna experiencia de “levadura en la masa”.
Con la exhortación de Francisco a los “hombres comprometidos en la política”; con el discurso de las tres T (Tierra, Techo y Trabajo) , con el grito del Juan Pablo II en la frontera del imperio gendarme del capitalismo mundial (Solicitudo Rey Socialis) ; con la magistral “Laudato Si”, urgente en su llamado a frenar el estractivismo inhumano, al ambientalismo social, a la vuelta hacia nuestra propia naturaleza (somos tierra). Con la denuncia del Papa argentino al delito de “insolidaridad” de la evasión vía Off Schore.
Ahí están los líderes cristianos buscando espacio… Gustavo Vera con una Red antimafia intentando armar un partido nacional. Juan Grabois con un movimiento de trabajadores informales, movilizados ganando las calles en todo el país e intentando encontrar canales para dar la disputa del poder.
Sentémonos a conversar. Intentemos un dialogo. Construyamos un gran frente de partidos políticos, organizaciones sociales y sindicatos cristianos desde donde nos incluyamos en ese GRAN FRENTE ANTINEOLIBERAL que hoy necesita nuestro país. No llegamos al 2019. Salgamos ya, con los mecanismos de la Constitución Nacional y la Democracia.

Yo les propongo un gesto de máxima grandeza.
Les propongo y les pido una actitud magnánima.
Refundar el partido.

Si es necesario, presentar la renuncia de todos los convencionales nacionales y de la Junta nacional.

Poner en manos de una Comisión de Acción Política del Partido Nacional, para que se tome contacto con los partidos y organizaciones sociales de inspiración cristiana en nuestro país.
Dar este debate  en cada provincia en estado de asamblea, que se elijan de nuevo todos los Convencionales Nacionales pero en  asambleas de cada distrito, convocando a todos los sectores. Con la presencia del Diputado nacional, el acompañamiento de al menos dos presidentes de partidos distritales.

Para que en seis meses podamos, con sangre nueva, con las consideraciones de las NOVEDADES DE LA HISTORIA, discutir una NUEVA JUNTA NACIONAL  y una NUEVA LINEA POLITICA con estrategias y definiciones a mediano y a largo plazo.
Rompamos la inercia, salgamos de las disyuntivas creadas por los medios y el aparato propagandístico mediático-judicial. Hagamos nuestra propuesta con una dolorosa conciencia. No somos un partido de Gobierno. No nos toca proponer el mejor camino, sino que MIRANDO EL MEJOR CAMINO, optar por los problemas que podemos manejar y sobrellevar, sin que nuestro pueblo se muera de hambre.
El mundo globalizado con sus pujas de mercado, vuelve a proponer el Maltusianismo más cruel, antinatalista y genocida en el marco de la ética de una cultura uniformadora, atea, globalizante y cosmopolitizante.

Solo con el viejo estado nación, el keynesianismo, el estado de bienestar, la solidaridad interna, la conciencia de comunidad y la integración regional de naciones podremos defendernos del ansia expoliadora, de la esponja internacional de vidas que es el sistema global financiero especulativo.
Como en la Vuelta de Obligado. Si no tenemos más que cadenas y canoas. Seamos creativos, jamás serviles.

Juan Fernando Marcópulos
Diputado Nacional M. C.

Distrito Corrientes

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