lunes, 22 de mayo de 2017

Drogas, el peor momento

Roberto Esteban Moro, titular de la SEDRONAR, aseguró ayer que el país atraviesa su peor momento en cuanto a consumo de drogas en la segunda Conferencia Anual de la COPOLAD. Hacen falta “politicas de estado”, agregó.
Es algo sospechoso, que alguien que tiene a cargo la institución más instalada y responsable de la presencia del estado en todo la nación, para el abordaje de la prevención y lucha contra el narcotráfico, cometa una contradicción tan evidente. Es que las declaraciones alarmistas de Moro, hablando de emergencia, sin datos actuales luego de un año y medio, prometiendo datos para “Junio”... tirando culpas generales a la gestión anterior y su antecesora, sin plantear un escenario de propuestas de choque y apelando a la remanida propuesta genérica de “Políticas de Estado”, es a mi modesto entender, francamente contradictoria.
Cuando alguien quiere instituir políticas de estado, llama, consulta, plantea lineamientos y conduce un proceso donde todas las voces puedan confluir y aportar. Las declaraciones alarmistas generan eso, alarmas, movilizan miedos, fortalecen las sensaciones de impotencia y uno en lugar de hacerse cargo y comprometerse en la solución, trata de encontrar un “superman”... alguien que si pueda. 
Por lo tanto más que políticas de estado, detrás de una declaración de “es el peor momento” normalmente viene la oferta del elixir magico, de la solución empaquetada de los que saben… estrategias de vendedor tan viejas como los libros de Og Mandino…
Por otra parte, no dice nada nuevo, con un mercado prácticamente nuevo, como el latinoamericano que nace por defecto. Es decir éramos países de producción y de paso, para alimentar al primer mundo y hoy somos también consumidores. Con una aceptación casi universal de sustancias en la vida cotidiana, como diosas productoras de la tan ansiada satisfacción inmediata. Sustancias curativas, socializadoras, tranquilizadoras, recreativas… dinamizadoras, vitalizadoras… promovidas por una de las industrias más poderosas. Con seguridades para ricos y desidia para pobres, con un estado de doble estándar en todas sus políticas, por que los pobres no aumentarían el consumo de sustancias legales, ilegales, de buena o de malisima calidad si el estado no se mete, estigmatiza, penaliza, pero siempre… siempre, se lava las manos de los problemas de los más vulnerables. 
Un mercado nuevo y en franco desarrollo, sin dudas está hoy en su punto de mayor expresión y creciendo. Diversificandose. la marihuana es la sustancia más requerida y difundida después del alcohol, del clonazepam, del Ibuprofeno, del tabaco… porque de las ilegales es la más barata. 
En un paìs de pobres, que se va a vender? 

Moro vuelve atrás en políticas de abordaje de esta problemática, vuelve a hablar de “drogas”, reinstalando este concepto tan funcional al mercado negro de que existen sustancias que son buenas y sustancias que son “drogas”... es decir vuelven a focalizar en la sustancia en lugar de focalizar en la persona. 
Porque si volvemos a mirar a la persona vamos a ver que es lógico que en una cultura del consumo, donde hay gente que sobra y hay ejércitos de reservas laborales, aumente el consumo de sustancias de “recreación”, pero tranquilizantes  como el alcohol, la marihuana y el Rivotril.
Es que debemos mirar las estadísticas (que solo nos mostraran dos extremos el judicial y el sanitario de un mercado ilegal) pero en contexto. Es decir el consumo en relación a los datos de la pobreza, la desocupación, la expectativa de futuro de los adolescentes y jóvenes. 
Sinembargo cuando se muestran alarmas, estadisticas de la gravedad del problema y se focaliza en la sustancia, estamos vendiendo un negocio… el negocio de la internacion, la desintoxicacion y el tratamiento en “comuniodades” de aislamiento, que sin dudas son necesarias y son experiencias validas, para un segmento sobre todo de dependencia a sustancias y disfuncionalidades de personas con problemas de adaptacion. 
Pero no podemos internar a toda la poblacion adolescente y joven desocupada, no podemos luchar contra algunas sustancias prohibidas sin esbozar respuestas colectivas, comunitarias, sociales, que cambien la cultura del consumo. que incluyan, que eduquen, que no estigmaticen.

Un estado neoliberal donde las corporaciones se apropian de las riquezas y el estado garantiza el lucro, el negocio y la privatización del sistema de salud, no podemos esperar otro tipo de respuesta. La Frustración, el fracaso y el descarte ya son responsabilidad privada. También se prepara  la transferencia de los recursos del estado a las Fundaciones, ONgs y prestadores privados que puedan internar a los que estan bajo el influjo de las malignas “drogas”. El resto es mercado ilegal y debe ser reprimido. Los pobres y vulnerables son los “descartables”, los que NO PUDIERON. Los fracasados de una sociedad que no tiene lugar para todos.


...Moro no sólo es amigo del cardenal Poli, su sostén político, sino que también mantiene desde hace muchos años un estrechísimo vínculo con Mercedes Aranguren y Roberto Canay, ambos “socios” en la Fundación Convivir... La Politica On Line
http://www.lapoliticaonline.com/nota/100442/#galleryzoomv91583v22

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